El fenómeno fan causado por esta película ha lanzado al estrellato a todos aquellos que han intervenido e intervendrán en la saga, sobre todo a sus dos personajes principales,
Kristen Stewart en el papel de
Bella y
Robert Pattinson como
Edward Cullen.

Para aquellos que no sepan nada sobre
Crepúsculo (que será que han pasado el último año en otro planeta porque si no es imposible que se hayan librado con tamaña campaña de merchandising), comencemos por la historia, algo que desde luego llama la atención del público juvenil, que es al que está dirigido, y que, por supuesto, ha creado escuela y ahora por desgracia nos salen vampiros y derivados hasta por las orejas.
En
Crepúsculo se relata ante todo una historia de amor, la de
Bella y Edward, ella es una mortal diferente y peculiar que por azar del destino acaba en la pequeña y fría
Forks, un rincón perdido en el mundo, pero como todo tiene su parte positiva, allí encontrará a su amor,
Edward Cullen, quien para darle jugo a la historia en vez de un mortal normal y corriente resulta ser un vampiro dentro de una familia de vampiros curiosa y atípica, que se denominan a sí mismos
vegetarianos porque se alimentan de animales en vez de humanos, y tratan de convivir con ellos, a diferencia del resto de sus semejantes, para quienes los hombres son solo alimento.

En cuanto a la caracterización de los personajes,
Bella me parece perfectamente interpretada por
Kristen Stewart, dándole el físico y la personalidad que imaginas cuando lees el libro. En el caso de
Edward y
Robert Pattinson creo que es un asunto más de gustos, personalmente no me atrae nada el actor, pero por lo que muestra el fenómeno fan creado a su alrededor si que parece ser el prototipo de vampiro guapo y perfecto que todas buscan, en cualquier caso a mi siempre me llamó la atención más
Emmet, en la piel de
Kellan Lutz, quien no me decepciona en la película siendo físicamente el más atractivo. Tampoco me decepciona en absoluto
Alice, siendo tal y como la imaginaba interpretada por
Ashley Greene, una vez más tanto física como emocionalmente,
Jasper se muestra tan extraño en la película como lo es en el libro (y más que lo será...), en la piel de
Jackson Rathbone. El caso más llamativo me parece el de
Rosalie, quien físicamente no me pega nada con la morenísima
Nikki Redd, pero desde luego consigue caer tan mal como el personaje del libro. Los padres de la comuna de vampiros me resultan más jóvenes de lo que imaginaba, aunque en cuanto a atractivo
Peter Facinelli como el doctor
Carlisle cumple, mientras que
Elizabeth Reaser como
Esme se queda corta. El padre de
Bella,
Charlie, cumple magníficamente con su papel caracterizado por
Billy Burke, tanto físicamente como en su personalidad, y el joven
Jacob Black también es como me lo imaginaba, en la piel de
Taylor Lautner, veremos si en
Luna Nueva su transformación física es al menos algo parecida a la del libro (que le ha dejado el listón imposiblemente alto). De los amigos de Bella la que ha resultado tal y como la imaginaba es
Jessica, mientras que
Angela resulta la más diferente a lo que mi imaginación me había mostrado. En cuanto a los malos de la película
Edi Gathegi como
Laurent no es para nada como lo había imaginado, mientras que la pareja de la pelirrojísima
Rachelle Lefevre como
Victoria y
James son tal y como les veía en mi imaginación, siendo
Cam Gigandet lo más atractivo de la película.
La directora
Catherine Hardwicke, quien nos regaló hace tiempo la magnífica y poderosa
Thirteen, hace un buen trabajo con esta adaptación, siendo bastante fiel al libro, extrayendo de él lo realmente importante y cambiando solo aquello que es más difícil explicar en el metraje de una película. Personalmente le agradezco la dosificación de los diálogos, que en el libro resultaban excesivos, y la incorporación de los personajes malvados a lo largo de la trama de la película para hacerlos más creíbles y no anecdóticos, además de algunos pequeños detalles, como son la transformación de la casa de los
Cullen, tan antigua y de época en el libro, que en la película se transforma en una preciosa casa moderna y luminosa, y los preciosos paisajes que nos muestra tras las increíbles carreras de
Edward con
Bella a su lomo.

Tras leer el libro al visionar la película da la sensación de estar leyéndolo todo a cámara rápida, sin pararte a degustar los pequeños detalles, pero también librándote de las partes innecesarias del libro. Como escenas destacadas de la película, por supuesto, la de la salvación de Bella a manos de Edward, o más bien las varias escenas en que eso ocurre, y, como no, la escena final.
Lo primero que tengo que decir sobre la primera de la escritora estadounidense
saga literaria Stephenie Meyer, es que como lectora me ha resultado interesante, pero el fenómeno fan que ha generado a su alrededor me parece más que exagerado. En cualquier caso este no es ni mucho menos mi libro favorito de la saga, aunque es una historia con un principio y un final marcados, dentro de la saga supone tan solo una presentación de personajes y una definición clara de lo que serán las relaciones entre ellos.
Al leerlo tenía la sensación de que me perdía en los mil y un diálogos que mantienen, porque básicamente es lo que hacen durante todo el libro, hablar, hablar y seguir hablando... y que en ciertos aspectos resultaba infantil. Lo bueno de la película es que por necesidades del metraje los diálogos se contraen a los imprescindibles.
En cualquier caso la trama de la historia es interesante y original, una nueva forma de ver a los vampiros en un contexto moderno y completamente diferente, donde no son criaturas de la noche, sino que en su lugar son brillantes al sol, como tesoros expuestos a la luz del día en un lugar tan encapotado, lluvioso y frío como es
Forks.
Sobre el libro de
Crepusculo no tengo mucho más que decir, la saga la compondrían tres novelas más donde sus personajes se desarrollan y evolucionan, así como las relaciones entre ellos, la historia se vuelve más adulta y real. Su segunda parte,
Luna Nueva, los separa y los une, para llevarte hasta
Eclipse (mi libro favorito de la saga), donde en la trama de dos entra una tercera persona, para concluir con la densa
Amanecer que cerraría la saga dándole una conclusión.
Como curiosidades sobre la novela, debo añadir que ha sido traducida a treinta siete idiomas, vendiendo más de 25 millones de copias. También que la manzana de la portada representa, según declaraciones de su autora, el fruto prohibido del libro de Génesis como representación del amor prohibido entre Edward y Bella.